martes, 16 de diciembre de 2014

El tesoro, muy tesoro y tesorísimo (experiencia).

Trabajo en equipo.

Experiencia. 16 de diciembre de 2.014.

Prueba inicial de cuento en equipo: clase, 3ºB

Equipo: Rubén, Samira, Iván, Sergio, Sajfeddin y Mireya.

Cuento: “EL TESORO, MUY TESORO, TESORÍSIMO”

Rubén: - Érase una vez en un bosque, un árbol alto, muy alto y altísimo (se descarta de “árbol”).
Samira: - En lo más alto de aquel árbol vivía un monstruo feo, muy feo y feísimo (se descarta de “monstruo”).
Iván:  - Un día una rana pasó por allí. Y al no ser aplastada por él, quiso decirle algo (se descarta de “rana”).
Sergio:  - Lo que quería decirle es que, en agradecimiento, le obsequiaría con un regalo valioso, muy valioso y valiosísimo (se descarta de “regalo”).
Sajfeddin: - Le regaló un caballo muy bonito, blanco, muy blanco y blanquísimo (se descarta de "caballo").
Mireya: - Pasaron varios días y el caballo galopó sin rumbo perdiéndose lejos, muy lejos y lejísimos (se descarta de “lejos”). El monstruo le buscó desde la copa de su árbol, pero no lo encontró, quedando triste, muy triste y tristísimo. Después de algún tiempo el caballo regresó y el monstruo “nunca volvió a perder de vista su tesoro” (ésta es la carta final), muy tesoro y tesorísimo.
Y colorin, colorado y colorísimo, este monstruo y este caballo fueron felices, muy felices y felicísimos.
FIN

Lo damos por válido, ya que nos ha gustado que el tesoro no sea algo material como un cofre con oro y joyas. ¡Los mejores tesoros son nuestros amigos!

Cuento final :

“EL TESORO, MUY TESORO, TESORÍSIMO”

Érase una vez en un bosque, un árbol alto, muy alto y altísimo. En lo más alto de aquel árbol vivía un monstruo feo, muy feo, feísimo. Un día una rana pasó por allí. Al no ser aplastada por él, quiso decirle algo: en agradecimiento, le obsequiaría con un regalo valioso, muy valioso y valiosísimo. Le regaló un caballo muy bonito, blanco, muy blanco y blanquísimo.

Pasaron varios días y el caballo galopó sin rumbo perdiéndose lejos, muy lejos y lejísimos. El monstruo le buscó desde la copa de su árbol, pero no lo encontró, quedando triste, muy triste y tristísimo.

Después de algún tiempo el caballo regresó,  el monstruo “nunca volvió a perder de vista su tesoro”, muy tesoro y tesorísimo.

Y colorin, colorado y colorísimo, este monstruo y este caballo fueron felices, muy felices y felicísimos.
FIN
Autores: Rubén, Samira, Iván, Sergio, Sajfeddin y Mireya.