sábado, 14 de febrero de 2015

Perseo (Mitología)

(para bajarlo en pdf, clic en la imagen)

Viernes 13 de febrero. Uno de mis alumnos de 3ºB, Daniel, comenta que la tarde anterior, durante la  celebración de su cumpleaños vio la constelación de Orión; otro de los alumnos, Pedro, lo confirma. Aprovecho para dar un repaso a la situación y las estrellas de Orión, recordamos su historia (mitología) y volvemos a ver en la pizarra digital el mapa del cielo en estos días (Estellarium).

A continuación cuento la historia de Perseo, un héroe mitológico. Muchos momentos de la narración y algunos de los personajes, son conocidos por los niños, ya que estas aventuras aparecen en películas, dibujos animados, cómic...

PERSEO

Érase una vez, en un lugar llamado Argos, que había un rey que se llamaba Acrisio. Este rey tenía una hija de nombre Dánae, pero él deseaba un hijo varón y consultó al oráculo; el cual le dijo que no tendría ningún varón, además le informó de que su muerte sería causada por su nieto.

Al recibir esta noticia, Acrisio encerró a Dánae en una torre de bronce de donde no podría salir ni recibir visitas. El dios Zeus se enamoró de Dánae, y para poder estar con ella se convirtió en lluvia de oro; de esta forma pudieron estar juntos y ella tuvo un hijo al que llamó Perseo.

El rey Acrisio, muy enfadado, metió a su hija y a Perseo en una caja de madera que arrojó al mar en medio de una tormenta. Zeus, pidió a Poseidón, dios del mar, que calmara las aguas, de esta forma pudieron llegar a las costas de Sérifos.

Allí fueron acogidos por Dictis, hermano del rey Polidectes. Perseo era un semidiós (hijo de un dios y una mortal) por lo que se crio fuerte y valiente. Con el tiempo, el rey Polidectes se enamora de Dánae, y para librarse de Perseo le encarga matar a Medusa, una temible Gorgona.

Medusa atemorizaba a los hombres. Tenía una mirada que convertía en piedra a quien la mirase de frente y sus cabellos eran serpientes. Vivía con sus dos hermanas Esteno y Euríale.

Perseo se preparó para esta peligrosa misión y recibió la ayuda de los dioses Atenea, Hermes y Hades, que le dieron algunos objetos como un zurrón mágico, un escudo muy pulido que reflejaba las imágenes, una espada, las sandalias aladas de Hermes y el casco de la invisibilidad de Hades. Perseo localiza a las gorgonas (monstruos peligrosos con forma de mujer) y lucha contra ellas. Gracias al escudo que le servía de espejo, y el casco de la invisibilidad, pudo aproximarse a Medusa sin ser convertido en piedra. Le cortó el cuello con la espada; de la sangre que cayó salieron Criasor (gigante) y el caballo alado Pegaso, hijos de Poseidón y Medusa. Perseo metió la cabeza de Medusa, que todavía conservaba sus poderes, en el zurrón mágico, y a lomos de Pegaso se dirigió hacia el Oeste.


Al pasar por Etiopía vio a una hermosa mujer encadenada a una roca y se enamoró de su belleza. Era Andrómeda, hija de Cefeo y de Casiopea, reyes de un país cuyas costas estaban asoladas por un monstruo marino llamado Cetus.  Cefeo estaba tan cansado de las catástrofes causadas por el monstruo, que creyó que debería hacer un sacrificio para apaciguarle, y le ofreció a su hija, una hermosa joven. Encadenó a Andrómeda a una roca para que Cetus la cogiera. Perseo se ofreció a rescatarla y matar al monstruo si le prometían que se casaría con Andrómeda. El rey accedió y Perseo petrificó a Cetus con la cabeza de Medusa.

Perseo vive algunas aventuras más y después emprende el camino de regreso junto con Andrómeda. Pasan por Sérifos, donde rescata a su madre Dánae y a Dictis, convirtiendo en piedra, con la cabeza de Medusa, a Polidectes.

Regresan a Argos y en unos juegos deportivos, que se celebraban en Tesalea, mata accidentalmente con un disco a Acrisio, cumpliéndose la profecía del oráculo.

Perseo reinó en Argos, vivió felizmente con Andrómeda y tuvieron cinco hijos.

Después de su muerte, la diosa Atenea lo subió a los cielos convertido en constelación, sus estrellas más importantes son Mirphak y Algol. Hizo lo mismo con Ándrómeda, Cefeo y Casiopea. Al monstruo Cetus, también podemos verlo en el firmamento convertido en otra constelación.


Y colorín, colorado, este mitológico cuento ha terminado.

FIN